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De compras en Estambul

“Bueno, bonito, barato” se escucha en cada pasillo de los bazares turcos. Y así, en castellano. Pensé que conocían el dicho por el blog pero parece que lo han inventado ellos porque les cabe de maravillas. Lo cierto es que no mienten al decirlo; (casi) todo lo es. Estambul es la meca de las compras, así que vamos a dar una vuelta con liras turcas en mano. ¡Es hora de comprar!

Gran Bazar

La primera parada (obligatoria) es el Gran Bazar, uno de los mercados mas grandes y antiguos del mundo. Está en Sultanahmet, en la ciudad vieja, y es gigante. Tiene 45.000 metros cuadrados y en él trabajan unas 20.000 personas. Lo visitan diariamente entre 300.000 y 500.000 personas dependiendo de la época, cuenta con más de 3.600 tiendas que se distribuyen en 64 calles. Tiene 22 puertas de acceso.

¿Qué se puede encontrar acá? Todo lo que te imagines. Por supuesto, hay lámparas. Si viste algo del bazar, seguro fueron sus bellas lámparas con vidrios de colores, desde porta velas, veladores y lámparas de techo hasta grandes especie de arañas de techo y de pie, en mil colores inimaginables, cada una según la mano del artesano. Lo más difícil: elegir solo una. El problema: transportarlas (aunque las mandan a todo el mundo, si uno se anima).

  
También se pueden encontrar bellísimas alfombras, mantas, almohadones de mil formas y colores. Para la casa hay toallas, repasadores y batas de puro algodón, todo suave al tacto. En estos locales también suelen encontrarse jabones artesanales y fragancias para el hogar.

        

Si buscan para el hogar, también hay cerámicas: platos, fuentes, tazas, ceniceros, potes y bowls de todos los tamaños. Hay industriales y hay artesanales, pintados a mano. Otros objetos de decoración son guirnaldas, y borlas para los muebles o paredes.
Un plan obligado es detenerse en los locales de pashminas. Una es más linda que la otra. Hay hechas a mano e industriales, desde cashmere hasta poliéster. Acá se trata de regatear, ningún precio es final. Y sepan que tienen todo el tiempo del mundo. Una buena charla, un té, probarse y regatear; ésa es la secuencia del ritual. Te van a probar, van a sacar la de arriba, la de abajo, te van a volver y te van a piropear. Te vas a sentir bella. La seducción es un arte que los turcos dominan bien. Luego de elegir (algunas) es hora de sentarse a regatear precios. No sean flojos. De una me bajaron el 50% al ratito de preguntar si había un mejor precio y de otra conversamos bastante hasta acordar un precio justo.
En resumen, es una gran sucursal de Rapsodia, de mejor calidad y a mejor precio. O sea, bueno, bonito y barato. Especial para nosotras!

Aunque no sucumbí a las joyas, hay varias islas dedicadas al oro y las piedras preciosas. Mi presupuesto no llegaba a esta categoría. Igual, estar atentos. Hay buenas cosas como también algunas estafas. De lo que escuche, no todos tuvieron buenas experiencias en este rubro.
Hay también algunos lugares de delicias turcas. A no perderse los tés, cualquiera de sus “especias especiales” (cierran todo al vacío para que puedas llevarlo en la valija y pasar aduanas sin problemas), dulces, café turco y no te olvides de traerte 1 gr. de azafrán iraní. La marea de aromas es inigualable. Igualmente, todo esto puede encontrarse en el Bazar de las Especias. Lo otro, no. Así que es importante priorizar.


  
  

Está abierto de lunes a sábado de 8.30 a 19.30 hs, pero algunos locales empiezan a cerrar 19 hs así que a apurarse. 


Bazar de Especias

Este bazar es mucho más pequeño que el Gran Bazar y está enfocado casi enteramente a vender especias (obvio). Tiene una calle principal y casi todos los puestos son iguales: venden especias para carne, pollo, pescado, ensaladas, sopas, tés de naranja, de amor, y hechizos mágicos, y delicias turcas, ricas cositas para el té o después del postre, como higos, damascos, baklava, o las delicias que son una mezcla de yummies con frutas secas (espectaculares!). La diferencia radica en las mezclas secretas de cada local, su sello personal. Hay que oler y probar, y charlar con los vendedores. Ojo, probás o los dejás hablar y estás frito. Querés todo! Afuera hay una especie de plaza (o gran patio) donde está la sección animales y jardinería, y donde se puede tomar un café turco para descansar luego de la gran vorágine, antes de emprender la vuelta al hotel.

     
   

Gálata Tower y Taksim 



Desde la Torre de Gálata, vista y monumento emblema de Estambul, se abre una calle peatonal de comercios, un paraíso de locales modernos. Encontramos a Istiklal, casi una calle Florida de Buenos Aires, aunque muy actual. Acá está la movida: locales internacionales y bares / restaurantes que dan al río. Están Zara, H&M, Bershka, Nike, etc. Dado el tránsito y el volumen de gente, y que uno anda paveando, acá tengan cuidado con los bolsos. Mi lugar favorito fue una esquina al subir justo donde esta la torre, un local de 2 pisos con todas cosas hipe chic. También la calle de subida es un mini Gran Bazar. Si te olvidaste algo, aca podes encontrarlo.

  
Centros y calles comerciales en todos lados

Por si uno se quedó con las ganas de algo, siempre hay cerca comercios que venden chucherías turísticas y típicas cosas turcas. Atrás de la mezquita azul y el hipódromo, o en Sultanahmet, Taksim, cualquier lado. Mi favorito, fuera de los bazares, fue Zakka Gift Shop, en una cortadita enfrente a la estación Sultanahmet del tramoya (en Dr. Eminpasa Sokak y Divanyolu Caddesi). Cositas originales y de excelente original, como toallas y textiles para el hogar, jabones, velas y apoyavasos, ojitos en todas sus formas.
   
 

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