IMG_0904

Casablanca, nuestra entrada al mágico mundo marroquí

A Casablanca llegamos vía Estambul y fue nuestra puerta de entrada a Marruecos. Hoy es capital y centro financiero del país. No es una ciudad turística en sí, pero tiene el aeropuerto internacional, lo que la convierte en el acceso principal, junto con Tánger si se entra por ferry desde España. Casablanca ha tenido días mejores, sin dudas. Alguna vez debe haber sido una ciudad espléndida. Sus edificios así lo atestiguan. Hoy, mal mantenidos, son sombras de las buenas épocas que supo tener. Igualmente, su gente en general lo compensa. El marroquí de aquí es educado y cálido. Nos han tratado siempre genial.    

Medina y zoco 

Apenas llegadas, y con la pileta en reparaciones, no nos quedó más remedio que salir a pasear. Arrancamos a caminar rumbo a la medida antigua. Era domingo, día de fiesta, así que todo bullía el doble. Desde el hotel habrán sido unas 15 o 20 cuadras. La medida antigua es muy parecida a Once o Retiro en Buenos Aires: carteras truchas, ropa barata, baratijas y chucherías chinas por doquier, algo de comida. La recorrimos toda, para el lado derecho. Nada para resaltar, salvo que aquí no te apabullan para venderte.   

  Mezquita Hassan II 

Lo que hay para ver, el gran plan por así decirlo, es la mezquita Hassan II. Imponente, se alza sobre el mar. Es la segunda mezquita más grande luego de la meca y la única en Marruecos a la que los no musulmanes pueden entrar.  

  Las visitas son en los horarios en que los fieles no rezan: a las 9, a las 10, a las 11y a las 15 hs. Se realizan en varios idiomas: español, francés, italiano, alemán, inglés. Sale 120 dirhams para adultos. Su construcción comenzó en 1987 y duró 6 años. Por lo tanto, es una mezquita moderna, con sus casi 20 años. Tiene 20.000 m2 y entran 25.000 fieles (de los cuales solo 5.000 lugares son para mujeres). Tiene loza radiante para no pasar frío en invierno, un patio interno con un circuito de aguas que sirve como decoración y para refrescar la sala, y un techo corredizo que se abre y deja ver el cielo, solo para ventilarla cada tanto.   

  Trabajaron cerca de 3.000 obreros y 10.000 artesanos para su construcción. Trajeron de cada ciudad a los profesores artesanos, los mejores de los mejores, quienes formaron discípulos durante los años que se construyó. Madera, cerámica, mármol, hierro fueron trabajados a mano. Hoy en día funciona una escuela de arte (además de un museo y una biblioteca) para mantener ese conocimiento vivo. Los alumnos se encargan del mantenimiento. La mayoría de los materiales son locales también y se utilizaron técnicas naturales, por ejemplo para teñir las maderas. También trajeron lámparas de cristal de Murano. En fin, no escatimaron en nada.  

  

Se visita la sala de oraciones, que es impresionante y vienen vale la visita, todo adornado bellamente al estilo marroquí, la sala de abluciones, que es donde se lavan antes y después de orar, y el hamman, que es increíble pero solo funciona para la visita. En la sala de oraciones hay dos entrepisos que es el lugar destinado a las mujeres (hombres y mujeres no rezan juntos). Un tip esencial que le agradezco a Noe es que a la entrada a esta sala hay que descalzarse. Para aquellos a los que les da impresión andar en patas por zonas de tránsito común, aunque sean alfombras, les recomiendo llevar de antemano un par de medias. Nosotras aprovechamos las medias descartables que nos dieron en el avión. También les piden a las mujeres que se cubran los hombros. No es necesario la cabeza. Dejan sacar fotos en todos lados y los guías son muy copados. Afifa, la nuestra, tenía además un humor argentino, bastante ácido. Entre nosotros, es una mezquita turística. A ciencia cierta no se sabe si fuese antes o después del delirio financiero que supuso y que a los marroquíes no les causó mucha gracia. Así que nuestra visita está amortizando los 600 millones de dólares que se patinaron en su construcción.   

     Dónde y qué comer 

Al salir de la medina, caminamos rodéandola, buscando la costa (decepción: es puerto o playa rocosa ahí en el centro). Por curiosas y de casualidad encontramos un lugar que estaba en nuestras guías y en todo sitio donde buscamos recomendaciones: La Sqala (o casa Maure). Es una reja celeste, que nos llamó la atención porque arriba había unos cañones y una explanada (secretamente creo que fueron los aromas a bollería), y que varios entraban directamente (y no lucían como turistas). Entramos. Al fin, mágico mundo. Un jardín secreto, tajines, decoración colorida y una fuente, lleno de gente. Casi como un bar de Palermo. Jugos de todos los colores, tés y café y bollos: nuestro lugar en el mundo. Pedimos una degustación de churros, panqueques y una especie de bola de fraile (beignets) con mermelada de frutilla. Lástima no haber podido probar los tajines, pero fue una grata sorpresa.  

                 Una vez con la panza llena, seguimos caminando. Casi a punto de llegar, la zona no era muy recomendable y no pintaba lindo, así que haciendo marcha atrás encontramos el Rick’s café, un bar que rememora la magia de la película Casablanca. Insistí y entramos. Lleno de mozos buenmozos, y una carta con tragos. Pedimos algo para tomar en la barra, que vino acompañado de unas increíbles aceitunas marinadas con especies y almendras saladas. Todo aludía a aquellas épocas que no dudo Casablanca supo tener. No será el original, pero lo recomiendo. Otra vez, era para comer un rico tajine y probar los vinos de la región (o los franceses, si el presupuesto lo permite).  

          Una de las estaciones del tranvía es la del Marché Central. Ya sin planes el día que nos íbamos, y queriendo averiguar donde estaba la estación de buses, hacemos una parada en el mercado central. Increíble fruta, verdura y sobre todo pescados, con puestos que si querés te los preparan. No es EL plan pero si estás cerca o querés comer pescado, una vuelta no está mal. Por lo pronto, hicimos nuestro primer regateo en un puesto de cosas de mimbre.  

     Una buena sorpresa fueron las panaderías, al estilo francés: baguettes, croissants, beignets, pudín su chocolat, y otras delicias hicieron feliz nuestro desayuno. Nos quedamos con las ganas de sentarnos a tomar un café o un té de menta en alguno de los numerosos café al estilo parisino: con las mesas en la vereda y las sillas mirando hacia la calle. Pero la mayoría son solo para hombres. Por lo que vimos, parece que los hombres tienen mucho tiempo libre, porque no importa la hora, siempre hay trajín, de la mañana a la noche.  Conclusiones Casablanca no es una ciudad seductora. Tampoco es horrible. De alguna manera es como Toulouse para mí, no está ni bien ni mal, no es “turística”. Se puede recorrer, pero con un día si hace falta está más que bien. Es la más moderna de las ciudades, junto con Rabat, y las personas que viven aquí son las que trabajan en ministerios o grandes empresas.   Es una ciudad relativamente fácil para moverse. La hicimos toda a pie o en el moderno tranvía. También subirse a un petit taxi rojo tiene su encanto. No olviden negociar el costo antes de subir, aunque todo es 5 euros (o 50 dirhams). Todo está indicado en árabe y francés. Suelen hablar o al menos entender inglés y/o español. Si no, con señas. Tienen paciencia y siempre sonríen. El aeropuerto está conectado al tren que va a la ciudad, y la estación Casa Voyageurs conecta con el tranvía, el cual nos dejó en la puerta del hotel. Una maravilla. El tranvía sale 7 dirhams y todas las estaciones tienen máquinas expendedoras que se usan con monedas. Si no, se pueden comprar los tickets en los kioscos. Ojo, no se hagan los vivos. En el 75% de los viajes pasó el guarda y no hay historia que los conmueva.  Por ahora, buenas expectativas para el resto del viaje.

Un comentario en “Casablanca, nuestra entrada al mágico mundo marroquí

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s