El Pont Bénézet, mejor conocido como "el puente de Avignon"

Perdidas en el puente de Avignon

Salimos  de Paris en un día espléndido,  en un espléndido TGV rumbo a Avignon, donde tuvimos un viaje espléndido. Hasta que llegamos a Avignon 3 horas después, nuestra jornada era espléndida a más no poder. Elegimos esta ciudad para hacer la Provence e ir bajando lentamente hasta la Costa Azul. Nuestros planes se vieron truncados. Éste será, entonces, un post de aventuras, y desventuras, de viajeros. Cosas que suceden al viajar, no más (y nada menos).

Florencia, viajera sin alma de mochilera, anduvo trasladando en su viaje por Europa kilos de equipaje: una valija de más de 25 kilos, otra de unos 15 aproximadamente, un bolso mediano, la cartera y, a veces, la mochila con el mate. Lección n° 1: aprender a empacar lo necesario. Esta lección ya la aprendí y ahora viajo lo más liviano que puedo. En fin, salimos de la estación arrastrando los bártulos de Flor, y festejando haber dejado la lluvia de la ruta atrás. Hasta que cruzamos la puerta y el viento nos voló. Le dicen “el Mistral” y sopla tanto que los árboles quedan casi paralelos al piso (que conste que hasta ese día el clima había espléndido). En este contexto es que tenemos que ir a buscar el auto alquilado. Teníamos la reserva hecha a través de Rental Cars (comercializadora) pero no decía la agencia de alquiler. ¿Qué hicimos? Comenzamos a preguntar una por una, por apellido y con el número de reserva. Lección n°1: anoten siempre todos los datos de una reserva, los códigos y referencias. Por las dudas.

Cara de pánico mientras buscábamos LA agencia

Comenzamos la búsqueda por las agencias desde la cola más corta, obvio. Y empezamos a tachar tipo la generala. Hasta que obvio, supusimos que la cola que nos faltaba, la más larga, era la nuestra. ¿Por qué evitarlo? ¿Por qué iba a ser algo rápido? Tuvimos la “suerte” que en la cola nos ofrecieran mapa y un agua mineral gratis (invaluables tesoros). A la argentina, le pedimos si nos puede averiguar si nuestra reserva era en esa agencia. Amabilísimo, averiguó y dijo que no, que a ese código no había nada reservado. Desahuciadas, volvemos a la estación a sacar la compu y buscar una bendita conexión wifi para buscar soluciones. Entre las dos tácticas aplicadas (mandar una rubia divina – Flor- a preguntar y dejar a la geek con su compu y el servicio de atención al cliente online), encontramos la agencia y el auto. Una hora y media después de haber llegado, pero de vuelta en camino. Lección n°2: Europcar tiene los mejores precios y el mejor servicio en Europa en general, no busquen mucho más, sólo comparen si quieren. Por eso tenía la cola más larga.

Todavía sigue siendo de día, así que decidimos dar una vuelta por la ciudad de Avignon, y luego encarar hacia el hotel para dejar todo. En el camino encontramos la vieja ciudad, la cual se encuentra amurallada y en perfecto estado, y el famoso puente de Avignon, que para mi desilusión no se llama así sino el Pont Saint-Bénezet, y que coloquialmente le dicen “el puente de Avignon”. Pero por mirar, nos despistamos (aclaro que no alquilamos el GPS porque salía casi lo mismo que comprarlo, o medio día de alquiler de auto, lo cual es una incoherencia aún mayor) y terminamos en las afueras, y luego en el pueblito de al lado, y en el siguiente, y en el seguimiento, e intentamos retomar. Nos costó un poco, pero lo logramos. Lo que descubrimos es que Avignon es una ciudad redonda (como Gourdon), gira alrededor de la muralla. Ok, hora de ir al hotel. Lección n°3: el GPS es una hermosa herramienta a tener en cuenta, especialmente cuando no se conoce la ciudad o el camino.

El Pont  Saint-Bénezet, mejor conocido como “el puente de Avignon”

Sabemos que el hotel es en las afueras. No tenemos GPS y contamos con un mapa de papel y datos anotados. Después de un par de vueltas de más (Flor conduce pero yo dirijo, y la sincronía aún no es perfecta entre la orden y la respuesta – sin agregar que la conductora desconfía de las decisiones tomadas por la co-piloto). Pero la callecita mínima que había que tomar no aparece entre las dos avenidas que tenemos marcadas. Mucha ciencia no pareciera tener, pero no está. Y nosotras que no dejamos de meternos en barrios de monoblocks y departamentos de suburbios (que suelen ser feítos). Finalmente, una hora después, lo encontramos de casualidad, entrando por el garage y la zona de la piscina. Y adivinen qué. Estaba en remodelación. En la web decía que sólo la pileta estaba en refacción, y ok, no era temporada. Pero yo vi obreros en todos lados. Aclaro que el vestíbulo, el desayunador y la recepción estaban divinamente decorados, minimalistas y modernos (contrastando con los alrededores – internos y externos). Yo sólo quería una ducha caliente y dejar los bolsos para volver a salir. Una noche, mucho no anhelaba. Bajo. La geek políglota baja a hacerse entender. Ahora, la recepcionista me confirma que el hotel estaba abierto pero que no había agua caliente. La pucha, digo. Me ofrece 2 opciones: hospedarme ahí aunque sin agua caliente, o conseguirnos otro hotel. ¿Qué suponen? Sí, obvio, lo más lógico. A nadie le gusta sufrir por más lindo que esté el hotel y por más que estemos en Francia donde el baño diario no es obligatorio. Nos reserva otro hotel, y otra vez recibo las indicaciones en papel y me dice que en 10 minutos llego. La cara de “entre reír o shorar”, a lo Moria, asustó a Flor que, luego de fumar 3 cigarrillos al hilo, encendió el motor y otra vez se dirigió a la Rocade, el boulevard que rodea Avignon desde el centro histórico hasta los suburbios. Lección n°4: cuando viaje, lleve paciencia. Mucha paciencia. Los imprevistos suceden hasta en los países civilizados.

La Rocade Sud, nuestra pesadilla
La Rocade Sud, nuestra pesadilla, por la que fuimos y volvimos un millón de veces

Los 10 minutos que nos dijeron se volvieron a transformar en otra hora y media más o menos. No llegábamos nunca, dimos vuelta como montaña rusa y el auto no dejaba de volver casi automáticamente a la estación del TGV donde lo habíamos alquilado. De tanto entrar, decidimos alquilar el GPS (que salía casi el 50% de un día de alquiler del auto). Encendemos el aparato y el amigo hablaba sólo en inglés o francés. Mi delay de traducción semi-simultánea hacía que siguiéramos perdiéndonos una y otra vez, sin contar que no registraba bien la dirección. Por fin, encontramso el hotel. Pero resultó ser que eran sólo parte de las habitaciones, la pileta y el desayunador. La recepción estaba en otro lado e indicaba “a 200 metros”, que vaya a saber uno para qué lado contarlos. Para esto nos empiezan a llamar del hotel porque hacía hora y media que nso esperaban. No hubo forma de que su explicación para llegar resultara eficaz. En eso, me ilumino y decido hacerlo “a mi manera” para lograr llegar a la recepción del Court Inn (que en francés es el Court Inn Accueil, juego de palabras con la zona donde estábamos que se llama “Courtine”). ¿A quién se le ocurre poner la recepción en un lugar distinto al de las habitaciones? Ok, llegamos, pero al Courtine Accueil, que descubrimos que no era lo mismo, sino una empresa local con un nombre similar. Hartas a este momento, salimos a la calle y a 10 metros encontramos la entrada a la recepción. ¡Aleluya!  Lección n°5: reserven hoteles en el centro de la ciudad a la que van que siempre es fácil llegar.

Hasta el super, cual película de acción, nos cerrá las puertas en nuestras narices

Ya en el hotel, nos dimos una ducha y salimos dispuestas a reventar la noche del sábado. Resultó ser que Avignon estaba literalmente vacía. Nadie había salido a causa del viento que azotaba a la ciudad, pero que a nosotras no nos detuvo. Terminamos cenando solas en una restaurant. Derrotadas, volvimos al hotel, dispuestas a dormir y olvidar este día nefasto. Pero como toda historia que parece exagerada, a las 3 de la mañana esuchamos ruidos, carcajadas, música y demás. Las personas que habíamos visto arregladas y vestidas de fiesta, que se alojaban en el hotel, habían vuelta y parece que un poco pasados de copas. Lección n°6: cuando no puedes contra tu enemigo, únetele, o haz oídos sordos. En algún momento se termina.

La noche, muerta, del sábado en Avignon. 21 hs.

A la mañana salimos temprano, sin desayunar, dispuestas a enfrentar un nuevo día. Devolvimos el GPS, enfilamos al centro con la música a todo lo que da, tomamos un super desayuno y volvimos a hacer de turistas, con audioguía incluída. En breve, post con todo lo bueno que descubrimos el domingo en Avignon. La ciudad no tenía la culpa al fin y al cabo, y nosotras nos llevamos un compilado de Lecciones Aprendidas en un viaje.

Créditos: Agradezco a Florencia Moglia por la paciencia en nuestras desventuras y por prestarme sus fotos para compeltar el relato.

3 comentarios en “Perdidas en el puente de Avignon

  1. Tal cual esta relatado… sucedio todo!! yo soy la de la gran maleta y la que mas lecciones aprendio… y uedo asegurar que pase un hermosisimo viaje…. y lo mas lindo que tiene la vida es darnos la posibilidad de dia a dia seguir aprendiendo!!!! GRACIAS GUADI!!!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s