Mi casa de verano soñada

La “Francia profunda” 3: Montcuq en Citroneta

Montcuq, que mal pronunciado signfica “mi culo” literalmente, fue mi primera parada por la campiña francesa. Este pueblo también pertenece al Quercy Blanco (por el color característico de su piedra) y es paso del Camino de Santiago de Compostela. En total, contando los alrededores y toda la campiña, tiene unos 3.700 habitantes y pertenece al departamento de Lot, de la región de los Midi-Pyrenées. Si algo me hacía falta para no querer volver nunca más a la ciudad era un almuerzo en sus alrededores, encontrar mi casa de verano soñada, pasear en Citroneta por los viñedos y tomar un café en mi primera salida por la ciudad.

Montcuq

Si algo saben los franceses (y los que no lo son se adaptan fácilmente a las reglas) es el savoir-vivre. El mismo radica en elegir un lugar soñado, descorchar una botella de vino (o licor, o champagne, o similar siempre que contenga buen alcohol) y picotear cosas ricas, empezando con quesos. Acá no se atiborran de comida, acá disfrutan cada bocado, pequeño, preciso. Acá no se come de gula, acá se saborea de puro placer; acá uno no se emborracha, se despierta las papilas gustativas (¿o vas a comer con gaseosa?). Acá, la sobremesa es un ritual. Oh, sí, señores, ¡hemos llegado al paraíso! Aquí comencé a vivir.

Almuerzo en la campiña francesa

Por si el descanso no hubiese sido suficiente, mi nuevo amigo Eric, ex-director de comunicaciones de Citroën, nos invitó a hacer un paseo en su Citroneta (el viejo Citroën 3CV) por la campiña, con ese run run sin grandes sofisticaciones, buena vista y aire fresco. Las fotos no alcanzan a transmitir la atmósfera.  Pero decir que hacía unos días había invitado a su esposa Yvonne a un picnic bajo la luz de la luna sería muy cursi en cualquier otra situación, pero no acá donde tiene más sentido que nunca.

La campiña desde la Citronetta

Allí encontré mi casa soñada, el lugar perfecto, con una decoración perfecta, con una pileta perfecta con vista a los perfectos viñedos. Allí retozaría el resto del verano. Si quisieran hacer algo similar en Argentina, les recomiendo que contacten a los amigos de Slowkar, en Mendoza, que hacen recorridos en Citroën por los viñedos y bodegas mendocinas.

Mi casa de verano soñada
Vista desde la pileta. Allá abajo, los viñedos.

La tarde terminó volviendo por sus rutas sinuosas y pasando por la ciudad a tomar un café y encontrarme con otro ritmo un jueves antes de la cena.

Callecitas de Montcuq

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s