Restaurant del Château Haute Serre

Arte gastronómico en todo su esplendor

Si algo no podía faltar (y no lo hubiese sobrevivido), era una cena en el restaurant del Château Haute Serre, en el camino entre Lalbenque y Cahors donde se encuentran los viñedos al borde del camino que ya forma parte de las Bonnes Tables du Lot. Allí Thierry Pszonka, el chef y Maître Cusinier de France recientemente galardonado con el premio de la Academia Culinaria de Francia, crea lo que para mí son obras de arte. Si la gastronomía es el patrimonio cultural de Francia, sus platos deberían ser protegidos por la UNESCO.

Restaurant del Château Haute Serre

Comenzamos por las entradas. Una de ellas fue:  Noix de pétoncles poêlées au beurre d’herbes. Velouté froid de pomme de terre à l’huile de courges, parmesan et fleurs de Pensée. Compotée de légumes à la coriandre. Coulis de piquillos au paprika. En castellano, vieyras en sopita de papas con aceite, parmesano y pétalos de Pensamientos, con una compota de verduras y cilantro. De lo mejor que probé en mi vida, sin ninguna duda.

La otra entrada fue una terrine de foie gras de canard au chocolat et pamplemousse confit au curry. Chutney banane et raisins secs aux épices. Ginger /sirop de cerise. Salade d’herbes aux Bégonia. En castellano, el foie gras de pato con chocolate y pomelo al curry, un chutney de banana y uvas secas con especias, sirop de cerezas y ensalada de hierbas con pétalos de begonia (¡saber que se comían y no las dejaba secar en la maceta de casa!).

Terrine de foie gras al chocolate

Para el plato principal nos decidimos por la côtelette de porc de l’Aveyron cuites 8 heures au Madère et poivre rouge Kampot du Cambodge. Mousseline de céleris rave, champignons de couches et morilles. Lie de vin rouge de Haute-Serre. Pain d’épices du Quercy séché. O unas costillitas de cerdo cocinadas durante 8 horas que se deshacían de sólo tocarlas, con un puré de “apionabo” con champignons y morillas, y una salsita de vino tinto de la región. Sublime, ¡absolutamente sin palabras!

Costillitas de cerdo

Para hacer un alto y cambiar sabores, dijimos que sí a los quesos, antes del postre. Probamos quesos regionales, duros y blandos, con cenizas, y todo con un toque de mermelada de frutos rojos. Lamento decirles que no recuerdo sus nombres, salvo el de Rocamadour (!)

Degustación de quesos

Y como si hubiese sido poco, probamos los postres. El mío fue una tartelette sablée breton au chocolat au lait et pignons de pins grillés. Compote de Rhubarbe. Fraises charlotte. Coulis de mangue. Sorbet maison poire et thym. Soberbio el helado de peras y tomillo. Soñé con él varios días.

El otro que pedimosera el gâteau au fromage blanc à la pistache et crumble amandes / café. Miroir d’orange confite à la menthe. Pomelos, myrtilles. Sorbet maison framboise / citron. Una imagen vale más que mil palabras, pero saborearlo ¡no tiene precio!

Por supuesto, acompañamos todos los platos con los vinos de las bodegas Atrium, de George Vigoroux, dueño del Château.

¡Una experiencia inolvidable para todos los sentidos! Mi estrella Menichelli para Thierry.

4 comentarios en “Arte gastronómico en todo su esplendor

  1. Que placer leerte hiciste que reviviera el momento creo que estoy siento los sabores ….mmmm…. Nunca mejor comentada una foto!!!Thierry se rio ,y lo mas lindo lo disfruto y yo tambien!!!! Amiga sos una genia con la pluma mejor dicho con las teclas creo que estoy convirtiendo en tu fan numero uno .que ganas de leeer el proximoooooooo

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